Como vamos para Latinoamérica, toca invocar al abuelo. Tengo una voz que me dice... que cuando uno se siente así, tan chiquito y contemplando las estrellas, lo que uno hace es sacar un cuernito. No hay manera de asir eso. Yo sigo probando la tecnología, si lo que digo es solo una voz en mi cabeza, lo asumo, que gran idea he tenido. Pienso en Stonehenge y en el teatro del Kno. El movimiento mínimo. Seguiré con el pequeño formato, honrando la inmensidad del cielo. Mi abuelo, mi abuelo (en la casa de mi abuela, mi abuela, mi abuela...).